6.5.11

TRANSLAB

Todo aquel que acuda estos días a la sala Amárica se encontrará con un caótico panorama que no casa con lo que podríamos entender como una exposición al uso: gigantes paneles negros apoyados en las paredes y plagados de apuntes a mano, notas, dibujos, organigramas… Proyecciones de vídeos que narran diversos proyectos de temáticas sociales. Un archivador portátil que puede ser consultado y que recoge múltiples materiales entorno a diversas experiencias grupales. Libros, dosieres, catálogos sobre varias mesas… La pregunta que nos asalta al entrar en Amarica y recorrer la sala es: ¿qué es todo esto? Pues bien: esto es el resultado de cuatro días de trabajo conjunto. Esto es el resultado de juntar a quince colectivos, quince agentes de nuestro ámbito que trabajan en el contexto sociocultural para que revisen, critiquen, dialoguen, debatan… sobre ciertos proyectos que dichos agentes están desarrollando actualmente en la ciudad. Cada día se trabajaba sobre problemáticas concretas con los que esos colectivos se topan a la hora de realizar su labor. Y se intentaba buscar respuestas entre todos. Durante ese proceso de trabajo se ha ido “contaminando“ el espacio expositivo con los materiales que se iban generando. Para ello se recogían los resultados del taller de un día y, al día siguiente por la mañana, se ordenaban y colocaban las notas, los escritos… en la sala Amárica. De tal modo que las mismas paredes del espacio han servido como dispositivos para narrar todo el proceso.

¿Y qué se ha debatido? ¿Qué se ha solucionado? Se ha hablado de la falta de participación de los ciudadanos en los colectivos y de lo complicado que es encontrar nuevos colaboradores. Se ha hablado de la apatía de las instituciones, de la falta de entendimiento con ellas. De que no ayudan. De las múltiples trabas burocráticas que son un freno para muchas iniciativas. De la falta de espacios reales en los que poder trabajar. De la poca visibilidad que se tiene ante la ciudadanía. De que quizá no se sepa comunicar los proyectos. O, también quizá, lo que sucede simplemente es que a los ciudadanos éstos no les interesan. O que muchas veces aventuramos las necesidades de los demás pero con poco tino y mucha miopía.

Y se ha dado un intercambio reciproco de conocimiento entre los colectivos que ha cuajado de una manera productiva: durante diversos días posteriores a los talleres en la propia Sala Amarica se están desarrollando diversas iniciativas gratuitas organizadas por dichos colectivos y abiertas a todos los ciudadanos. Ayer mismo se desarrolló un taller para aprender a realizar “mapas mentales” de proyectos, hoy a la tarde hay una visita guiada a la exposición, mañana un taller para aprender a manejar “Twitter”… Y suma y sigue: porque muchos colectivos han unido sus fuerzas para desarrollar conjuntamente proyectos futuros.

En definitiva: otro acierto del proyecto Amarika. Gracias a la gente que está detrás de Translab. Y, obviamente, gracias a los colectivos que se han embarcado en esta aventura.