25.6.11

EN COMA

El Azkena Rock tiene que servirnos para recordar que en sus inicios el rock no sólo fue un género musical, sino que originó una forma de vida para una juventud que, por primera vez en la historia, quería distanciarse de las generaciones anteriores a los que veían como representantes del conformismo. El Azkena tiene que servirnos para recordar que el rock fue una revolución que cambió las vidas de toda una generación: los jóvenes ya no serían más niños esperando a ser adultos. Ahora eran una “tribu” distinta, con su propia manera de vestir, hablar, relacionarse. Y con sus propios valores. Las protestas contra la guerra de Vietnam no pueden ser entendidas sin la música de Lennon, por poner sólo un ejemplo. Dylan en el libro sobre sus memorias dice así: "Si estabas vivo, aunque hubieses nacido hacía poco, notabas en el ambiente que el viejo mundo estaba desapareciendo para ceder el paso al nuevo".
Las letras hablaban de liberar los cuerpos, de hacer el amor en lugar de la guerra, de crear una sociedad que no midiese a los individuos por su capacidad de adquisición de bienes materiales… ¿Dónde están ahora esos ideales? Hoy podemos afirmar que ideológicamente el rock está en coma. "Lo de la rebeldía, la contracultura, o el sueño romántico de cambio de sociedad se ha perdido. Ahora el rock es como jugar con la Playstation", afirmaba en una entrevista Santi Carrillo, uno de los responsables de la revista musical Rockdelux. Ortega, codirector de la publicación Ruta 66, coincide con él: “El rock ya no es voz de nada. En el mayor de los casos es un producto de consumo más". Y en ese sentido Paul Gambaccini, conocido musicólogo, declaraba hace un tiempo en The Guardian: “la era del rock ha llegado a su fin, como antes sucedió con la del jazz". "Un adolescente que hable en la actualidad de Led Zeppelin, Jimi Hendrix, Rolling Stones o Bob Dylan es lo más parecido a un ser de otro planeta", continuaba diciendo Ortega. "El tipo de sociedad actual tiene mucho que ver con el usar y tirar. Al rock hay que tenerle ganas y dedicarle tiempo. La sociedad de hoy anda escasa de él, convirtiendo la música en un mero estímulo puntual", prosigue Ortega. “En esta nueva geografía sensitiva, el rock tiene dura competencia y, hoy por hoy, ha perdido la batalla ante productos de consumo más rápidos y accesibles, tanto por la confianza promocional con la que cuentan como por lo que representan. Los únicos que pueden competir con Lady Gaga o Shakira son las vacas sagradas del rock. Pero cada vez les cuesta más”, sentenciaba Ortega.
Y las listas de éxitos están controladas por las estrellas del pop y el hip-hop. Aunque el rock en directo aún reúne a grandes masas en torno él. Eso sí: gracias a las “viejas glorias”. Solo éstas pueden competir con Shakira o Lady Gagá. Y son los adolescentes de los ochenta, los que se hicieron adultos con David Bowie o Bob Dylan, -los adultos nostálgicos de hoy, en definitiva- los que más acuden a dichos conciertos.