15.10.11

PASTICHE

Lamento mucho haberme pasado media vida leyendo, visitando museos… llegando a sentir verdadero aprecio por el arte. Y lo lamento pues ahora no hago más que sufrir viendo lo que desde nuestras instituciones públicas se está haciendo en el ámbito que tanto aprecio. Es mejor ser analfabeto. Un ejemplo: imaginen por un momento que de una obra de un artista memorable, y ya fallecido, un museo hace copias -obviamente sin el consentimiento del finado-, rompe esa copia en seis trozos, los coloca desperdigados sobre una especie de tiestos gigantes y los alquila al mejor postor para que sean exhibidos como adornos en los espacios públicos de las ciudades con el sello “Rodin”. Sería un disparate, ¿no? Pues bien: ese disparate se ha materializado ahora en la Virgen Blanca.

Rodin realizó la escultura “Los burgueses de Calais”-que puede ser visitado en el puerto francés de Calais tal como fue concebido por el autor- en homenaje a los seis ciudadanos que se ofrecieron en sacrificio al ejército enemigo a cambio de que no masacraran su asediada ciudad. Fue un acto, por tanto, solidario. El sacrificio de seis ciudadanos que se ofrecieron al enemigo por el bien común de su comunidad. En la obra original los seis valientes avanzan hacia el sacrificio formando piña. La composición está pensada para incitar al espectador a caminar alrededor de ella. Y al hacerlo, la obra parece moverse con nosotros. “Los burgueses de Calais” individualmente parecen, a veces, tomar aisladamente su decisión de sacrificio, pero, otras veces, parecen decidirse en conjunto por entregarse. Pues bien, ese conjunto escuntórico ha sido ahora dispersado en la Virgen Blanca. Y al hacerlo la obra-que habla de una acción colectiva- queda rota. Su sentido se pierde. Ahora son personajes aislados, individuales. Para más inri cada “trozo” de esa obra ha sido “plantado” sobre una especie de maceta gigantesca. Los trozos se convierten así en meros adornos, vaciados de cualquier sentido político, colectivo. La obra original de Rodin ha sido rota pensando en entretener a los viandantes que se topen con ella. Una vez más el arte es mero adorno. Una vez más todo se convierte en espectáculo. Para esto sí hay dinero en Gasteiz. Pues todo esto sucede mientras se da carpetazo a proyectos culturales como Krea, el Proyecto Amarika…

Rodin sólo realizó la creación del conjunto escultórico que podemos ver en el puerto de Calais. Pero además de esta escultura original la técnica de vaciado permite realizar varias copias a partir del molde original. Posteriormente a la muerte del autor la ley francesa permitió realizar hasta doce copias de la escultura. Un bonito negocio para el Museo Rodin.

Y esta muestra en la Virgen Blanca ha servido como previa operación de marketing para anunciar que ahí mismo -después de que las copias “originales” de la obra de Rodin se retiren- se colocará el logo escultórico de la Green Capital. Esto promete.