16.12.11

MASA VISCOSA


“La Pepa”, la primera constitución española, cumple ya en 2012 doscientos años. Y con motivo de esta onomástica dieciocho creadores -bajo la flexible batuta del comisario Jorge Díez y la ágil coordinación de Mónica Castellano- están realizando diversas intervenciones de carácter temporal en centros de arte de diecisiete ciudades. ¿El propósito de todo ello? Revisitar, traer al presente, la filosofía de dicha constitución. Una constitución que en su día destilaba un espíritu libertario, avanzado, ilusionante para la ciudadanía de aquella España del siglo XIX. Un espíritu que, en estos tiempos que corren –más bien galopan- de crisis cultural, ideológica, política sería interesante recuperar, rescatar, de alguna manera. Aunque sea desde el arte y no desde la política. Pero ahí quedan el gesto y el esfuerzo.
Por otra parte es de agradecer que los artistas elegidos para dar forma a esta iniciativa sean todos ellos creadores vinculados con nuestro contexto, nuestro país, nuestra realidad, nuestra historia. Y se agradece porque no es algo muy habitual por estos lares. Pues parece ser que la mayoría de los centros de arte y museos, españoles, necesitan legitimarse así mismos teniendo que demostrar continuamente –supongo que a las instituciones que les financian- que pueden acceder a una agenda internacional. Que contactos con la escena mundial, en definitiva. Pues bien: aquí tenemos un proyecto que de manera natural y necesaria –pues se habla de la historia de nuestro país- integra sin ningún tipo de complejos a un grupo amplio de creadores cercanos. Un aplauso, por tanto, para los organizadores.
Y uno de los espacios que acogen esta iniciativa es nuestro museo Artium., alojando un trabajo del artista cántabro Juan López. Un artista que habitualmente explora las posibilidades estéticas de la cultura urbana, jugando con los espacios callejeros, vinculando videoproyecciones e instalaciones y diseñando complejas construcciones icónicas. En su trabajo podemos ver un profundo interés por poner en contacto directo el lenguaje de la calle con el del ámbito institucional. Difícil, pero posible. Y continuando con los trabajos muralistas que viene realizando en los últimos años en los que dibujando con cinta aislante y vinilo intenta modificar nuestra percepción de un espacio, de un paisaje concreto, el artista utiliza en esta ocasión la palabra “Constitución” para mutarla en “Instinto cuco” y estamparla en la fachada del edificio de Artium donde se ubican las oficinas y la biblioteca. Y así de las ventanas circulares de la parte superior del edificio en cuestión podemos ver estos días como escurre una inquietante masa de color y de apariencia viscosa que baña las letras que componen “instinto cuco”. Un guiño a todos esos personajes “cucos” de la política profesional que todos conocemos. Esperemos, por tanto que, como nos quiere hacer ver el autor cántabro, esa masa viscosa se los lleve lejos de nuestras instituciones.