27.2.12

ANONIMATO

Hace un par de semanas hablaba de una acción que tuvo lugar en nuestra ciudad y que me pareció digna de encomio: a través de una esquela se invitó a la ciudadanía a asistir al funeral de nuestra vida cultural. El acto se escenificó hace unos días en la Plaza de la Virgen Blanca. “Los recortes presupuestarios del Excelentísimo Ayuntamiento para el presente año dejan al tejido sociocultural muerto”, rezaba la esquela. Esquela que iba firmada por “La ardilla ilustrada”, un colectivo independiente de ciudadanos preocupados por el futuro del tejido educativo y socio-cultural de Vitoria-Gasteiz. La actividad me moló tanto que la difundí en diversas redes sociales, a través del correo electrónico... Pero, en mi escrito de hace un par de semanas, entre otras cuestiones, puse en entredicho al hecho de que dicho grupo optara por el anonimato para realizar sus acciones, entendiendo que me parecía más una estrategia para evitar represarías por parte de las instituciones que una medida adoptada para, como dicen ell@s, anular los protagonismos que puedan surgir en el seno de dicho colectivo. Y no me extendí mucho más al respecto. Y ahora me extiendo un poco más sobre ello ya que me han llegado mensajes de miembros de dicho colectivo un poco subidos de tono: el anonimato no impide que los protagonismos pueden surgir en el interior de un movimiento, estimadas ardillas. Y esos protagonismos internos pueden ser más peligrosos que los que se dirigen hacia fuera pues se muestran opacos hacia el exterior. No hay transparencia. Entendiendo, eso sí, que muchas veces esto sucede no porque esas personas se peleen por dicho protagonismo, sino porque quizá por su experiencia, trabajo, energía, ego o "labia" adquieren un poder simbólico mayor ante el resto de los miembros de un grupo. Por otra parte, los protagonismos “hacia fuera” pueden solucionarse buscando una rotación de portavoces. No hace falta el anonimato para anularlos. En fin, lo hemos visto con el fenómeno 15M. Nadie se ha puesto máscaras ahí. ¿Qué el movimiento “anonimus” en internet es anónimo? Sí, pero es que estamos hablando de hackers, de gente que está actuando al margen de la ley. No creo que “la ardilla…” quiera operar en esa dirección. ¿Y por qué creo que este colectivo tiene miedo a las represarías? Porque no soy ingenuo y todos sabemos que todo el mundo que se dedica a la cultura –o se mueve en sus aledaños- trabaja puntual o regularmente para las instituciones. Y para acabar: en columnas mías anteriores ya hablo de que los recortes en el ámbito cultural me parecen totalmente arbitrarios, poco meditados, medidos... Pero creo que los tijeretazos no son sólo responsabilidad de las instituciones, sino de todos los agentes que participan en nuestro ecosistema cultural. Porque no manifiestan públicamente –y dando la cara- su disconformidad con lo que está pasando. Eso es lo que quería apuntar hace un par de semanas. En cualquier caso, más vale cien ardillas en mano