13.2.12

FUNERALES CULTURALES

La ardilla ilustrada” se autodefine como "un colectivo independiente de ciudadanos preocupados por el futuro del tejido educativo y socio-cultural de Vitoria-Gasteiz". Y “La ardilla…” ha emplazado a la ciudadanía –a través de una esquela que se ha difundido por doquier- a asistir al funeral de nuestra vida cultural. La cita es este domingo a la una del mediodía en la Plaza de la Virgen Blanca. “Los recortes presupuestarios del Excelentísimo Ayuntamiento para el presente año dejan al tejido sociocultural muerto”, reza la esquela.

¿Cómo hemos llegado a esta paupérrima situación?, sería la pregunta que tod@s nos deberíamos formular. Apunto una razón fundamental: los políticos pulsan a la ciudadanía antes de tomar sus decisiones, así que si resuelven dar hachazos a los presupuestos sociales y culturales será porque a la ciudanía en general esos recortes le importan un carajo. Por tanto, las subvenciones al “Baskonia” y al “Alavés”, ni tocar; pero a la cultura, la educación, el arte, el teatro, la música… guillotina. Conclusión: el ciudadano no quiere ser culto, ni educado para serlo.

Por otra parte es significativo el hecho de que un sector de los agentes culturales de nuestro territorio decidan ahora aglutinarse en colectivo anónimo. “Para evitar protagonismos”, dicen. Para evitar represarías, diría yo, pues algunos del colectivo, obviamente, trabajan con las instituciones. Y aquí hay un problema: el anonimato puede ser un recurso legítimo para la protesta (de manera similar al fenómeno 15M), pero cuando hay que ir a negociar, a “hacer política”, ¿se acude con antifaz? Si se quiere transformar la realidad, no se puede ser anónimo. Todo esto refleja otro paradigma: las personas que trabajan en la cultura –dentro y fuera de las instituciones-, tienen miedo a hacer públicas, a firmar sus opiniones. Reconozcámoslo: si hemos tocado “fondo cultural” es porque en esta ciudad nadie con legitimidad en el ámbito cultural ha dicho gran cosa sobre la debacle que estamos viviendo: se cierra el “Proyecto Amárica”, “Krea”, la editorial Bassarai, el grupo de teatro “Kunka, Montehermoso recibe un hachazo, Gauekoak también… Obviamente el sector capacitado para generar opinión y sensibilizar a la ciudanía sobre lo que está pasando trabaja en buena medida dentro de la propia institución. No va a opinar. Eso ha conseguido la institución: desactivar la voz crítica de una buena parte del mundo de la cultura tirando de contratos laborales. ¿Pero, y los que están fuera de ella? Éstos se tiran piedras unos a otros peleándose por sus alubias o anteponiendo sus egos a la propia cultura. Pues cuándo un político va a decidir antes pulsa a la ciudadanía, como he apuntado antes, pero también pregunta a los gerifaltes de la cultura. Y si todos esos proyectos que he enumerado antes han desaparecido es porque, en parte, a algunos de ellos no les molaba “Amarika”, ni “Krea”, etc. No los han defendido. Esa es la realidad. Y así estamos, de funeral.