27.2.12

PIEL DE GALLINA

Estos días merece la pena acudir a Artium para visitar una exposición que nos pondrá la piel de gallina, pero no por el frío del recinto –que frío ya tenemos bastante en la calle- sino por la emoción suscitada al recorrerla. Hablamos de “Piel de gallina”, una muestra antológica de la artista Regina José Galindo (Guatemala, 1974) y comisariada por Blanca de la Torre. El título hace referencia a la propia piel, a lo matérico, pues la obra de esta artista se centra en el trabajo con el cuerpo, con su propio cuerpo. Y así, Regina, es una de las máximas representantes del perfomance de nuestros días, de ese arte que gira no sobre un objeto en sí, sino sobre una acción o una actuación generada por el artista. El arte se presenta, por tanto, ante una audiencia, pero sin querer constituirse en una obra de teatro cimentada en una narrativa lineal. Y así en Artium la artista realizó hace unos días, durante la inauguración de la muestra, una performance inédita basada en el propio título de la muestra. Regina permaneció durante toda la inauguración en el interior de un refrigerador mortuorio mientras el público asistente podía abrir la cámara en cualquier momento para contemplar el proceso de transformación de la piel de la artista provocado por el propio frío de la cámara. Esta acción fue documentada en vídeo y ahora mismo puede visionarse como una pieza más de la exposición.
Regina pone con su obra voz, sonido e imagen a esas mujeres guatemaltecas, maltratadas, ninguneadas, sometidas desde hace más de cuatro décadas por las estructuras patriarcales de Gauetemala. Mujeres que son las máximas víctimas de la violencia política y social de este país. En múltiples ocasiones esa crueldad, esa violencia, hacia las mujeres ha sido la base del trabajo de Regina. Verbigracia: en una performance de la década de los noventa del pasado siglo, la artista se hizo arrojar completamente desnuda y en el interior de una bolsa de plástico en un vertedero de basura, como del cadáver de cualquier mujer asesinada se tratara. En otra ocasión, para realizar la obra “Limpieza social”, Regina recibió un baño a presión con una manguera, método utilizado para calmar manifestaciones o bien, para bañar a los recién ingresados a prisión. En la obra “¿Quién puede borrar las huellas?” la artista caminó descalza desde las Cortes hasta el Palacio Nacional de Guatemala, dejando un recorrido de huellas realizadas con sangre humana, en memoria de las víctimas del conflicto armado en Guatemala.

En Regina la puesta en escena del sufrimiento de las mujeres guatemaltecas, y por extensión de muchas mujeres del mundo, no se basa en la simulación: no es teatro, no es cine, no es ficción. La artista se somete a sufrimientos que son reales, ciertos y no simplemente interpretados.