31.3.12

DECEPCIÓN

Hace unos meses la diputada de Cultura alavesa echaba el cerrojo al proyecto de gestión compartida llamado “Proyecto Amarika”. Un proyecto cogestionado por artistas de nuestro entorno que llenó de contenidos durante varios años tres salas provinciales: exposiciones, actividades... Un proyecto que hacía especial hincapié en la participación, en el apoyo al arte emergente y local. Un proyecto que fue valorado por el Observatorio Vasco de la Cultura como modélico. Y en su día la diputada defendía esta decisión de suspensión del Proyecto Amarika declarando: “Creo, sinceramente, que podemos hacer la gestión de las salas forales desde dentro. Además, Amarika iba muy encaminado en una determinada dirección y pienso que se pueden hacer más cosas (…) Ahora llego a un departamento que cuenta con 110 funcionarios (…) Lo que queremos es buscar a los tres espacios una vertiente diferente, ni mejor ni peor de lo que se ha hecho hasta ahora. Es darles otro aire distinto. Hay técnicos en la Diputación que han estado con poca actividad y eso les ha generado mucha decepción, aunque pueden hacer este trabajo.” Pues bien, después de tres meses de parón el miércoles por fin se programó algo en la Sala Amárica: una exposición de un fotógrafo que tendrá una duración de… ¡seis meses! No quiero hablar en esta columna de la calidad de la muestra, que la tiene, sino del sinsentido de que una exposición permanezca abierta durante ese largo periodo de tiempo existiendo un raudal de artistas, colectivos que no tienen espacios para mostrar sus trabajos. No me hace falta consultar las hemerotecas para afirmar que ésta va a ser la exposición más larga de un artista de la historia de la ciudad. Las razones económicas no cuelan para mantener una exposición abierta durante medio año. Tenemos modelos cercanos de espacios de arte que funcionan sin presupuesto: Espacio Zuloa, por ejemplo. Pone en marcha una exposición cada dos meses sin contar con ningún tipo de apoyo económico. Un espacio gestionado altruistamente por la Asamblea Amarika. El mismo colectivo que programa hace apenas tres meses en la sala Amárica. En Zuloa estos días, verbigracia, podemos visitar la exposición “El invierno del dibujante”, del Premio Nacional de Cómic, Paco Roca.

No, no es necesario contar con grandes presupuestos para llenar los espacios culturales de contenidos, sino de gente ilusionada dispuesta a trabajar, a buscarse la vida en tiempos de crisis, a conseguir recursos externos, a tirar de la imaginación… ¿Dónde están esos 110 funcionarios de la Diputación “decepcionados”, trabajadores de la cultura, que dijeron que tenían ganas de hacer su trabajo pero que alegaban que habían estado arrinconados por la Asamblea Amarika? Una exposición que dura seis meses… Bien, si esta va a ser la tónica, el “aire distinto” que anunciaba la diputada que cierren el departamento de Cultura de la Diputación y que el dinero que nos ahorremos se invierta en abonar el tejido cultural de la provincia.