4.3.12

EL TRABAJO

Estos días tenemos la ocasión de poder sumergirnos por partida doble en el trabajo de un artista con una intensa y larga trayectoria: Nestor Sanmiguel. Y es doble, porque, por una parte, Nestor expone en Montehermoso y, por otra, a cuatrocientos metros de este centro cultural, en la galería Trayecto.

No suelo hablar mucho de exposiciones, ni de artistas, en este espacio. Un espacio que suelo dedicar más a la crítica cultural. Pero el minucioso y obsesivo trabajo pictórico de Nestor me interesa, me emociona, me obnubila, me hace reflexionar, desde hace muchos años. No me gusta hablar de “oficio”, ni de “trabajo bien hecho”, a la hora de valorar una obra de arte. Pues la cantidad de trabajo, de tiempo, que uno invierte en elaborar algo no le da, per se, ninguna validez a ese algo. Tampoco el grado de dificultad que contiene una obra nos sirve de baremo a la hora de valorarla, pues el artista no es un equilibrista, un acróbata. Y así una obra de arte no tiene más interés por haber sido realizada por su autor utilizando sus pies o su boca en vez de sus manos. Pero en el caso de Nestor, trabajo y dificultad aportan sentido a lo que hace, dice. Pues el autor nos está hablando de conceptos como tiempo, trabajo, cultura, información. Y así, el artista es capaz de escribir a mano con una minúscula plantilla largos fragmentos de textos literarios sobre lienzos de gran formato. Y sobre esa capa inicial, superpone dibujos, fotografías. Y sobre otra capa crea una tabla, una plantilla geométrica sobre la que va tachando diversas celdas anulando porciones de información de la capa inferior. Después viene, quizá, otra capa de barniz. La obra se compone por tanto de transparencias, de veladuras, de capas, desvelándose así todo su proceso. Cientos, quizá miles, de horas de meticuloso trabajo que están ahí bien presentes: somos conscientes de lo laborioso de ese trabajo pues todos en algún momento de nuestra vida hemos escrito a mano largos textos, o todos hemos realizado tachones, cuadrículas, etc. sobre cuartillas de papel. Lo que hace Nestor, alguna vez lo hemos hecho nosotros. Pero, desde luego, nunca, jamás, llevado a ese extremo. Por esa razón al contemplar las pinturas de Nestor éstas nos producen una sensación de mareo, de vértigo. Y nos hacen plantearnos el porqué de todo ello. El porqué de tanto esfuerzo, de tanta labor. ¿Por qué una persona dedica horas, días, semanas, meses a realizar esas obras? Son pinturas cargadas de tiempo que deberían ser generadas con la ayuda de una máquina, pues eres consciente de que las máquinas harían ese trabajo de otra manera, más rápida, más perfecta. Y tienes que asumilar que detrás de esas obras no hay máquinas, sino una persona que asume ese laborioso y mecánico trabajo. Las pinturas, por otra parte, están muy ligadas a la tradición pictórica y la literatura. Están cargadas de referencias que tenemos que ir descubriendo. Casi decodificándolas. Están cargadas de sorpresas.