18.4.12

El Guernica

Este año se celebra el septuagésimo quinto aniversario del bombardeo de Gernika, pues fue en 1937 cuando los aviones alemanes e italianos arrojaron sus bombas sobre la localidad vasca. Poco después, Picasso creó una obra estremecedora sobre el trágico suceso que tras 44 años de exilio, viajando de país en país, recaló finalmente en Madrid. En 1981 “el Guernica” quedó expuesto en el Casón del Buen Retiro. Finalmente, en 1992, el cuadro volvió a moverse para ser trasladado al Museo Reina Sofía, lugar donde permanece hasta el momento. Y desde hace décadas el PNV ha venido reclamando al Gobierno Central que “el Guernica” se pueda ver en el País Vasco. Cuando se construyó el Guggenheim las instituciones vascas reiteraron los contactos políticos para que Aznar procurase la presencia del Guernica en la inauguración del Museo en 1997. Incluso el arquitecto Frank Gehry había diseñado una sala dedicada exclusivamente a la obra. Pero el Ministerio de Cultura una vez más rechazó la cesión poniendo sobre la mesa los informes desfavorables sobre el traslado realizados por los departamentos de conservación del Reina Sofía. Varios años después, incluso el préstamo del cuadro se solicitó oficialmente de manos del Parlamento vasco con la aprobación de todos los partidos políticos, pero el Gobierno español volvió a denegar su cesión temporal. Y hace escasos días el presidente del Gobierno ha respondido en el Senado a una pregunta del PNV y ha explicado que la situación del cuadro es muy delicada y que, por tanto, éste no puede viajar a Gernika para poder formar parte de la celebración del aniversario del bombardeo.

Pero “el Guernica” se movió no hace mucho: para remodelar la sala en la que se exhibía realizó un corto recorrido de veinte metros dentro de la planta que lo albergaba. Y para evitar que la obra pudiera sufrir con las mejoras de la sala, se desmontó el cuadro y se traslado a la sala contigua. De esa manera se pudo mantenerlo en las condiciones de humedad y temperatura óptimas. El cuadro se movió estirado, sin enrollarlo, tal como se hizo en su día para su traslado desde Nueva York en 1981.

El PNV siempre ha aducido que en pleno siglo XXI las razones técnicas no son insalvables y que las causas para que el Gobierno Central no quiera ceder “”El Guernica” son políticas.

En cualquier caso, estos días podemos ver en Artium “El Guernica”, pues ocho grandes lienzos realizados por el artista guipuzcoano Amondarain muestran el proceso de creación de la obra de Picasso. La exposición está diseñada para mostrar cronológicamente desde el primer boceto de la obra hasta su representación final. A escala casi natural. Y así, desde el arte, se ha conseguido lograr lo que no se conseguido en décadas desde la política: que “El Guernica” -o más bien lo más importante: su esencia, su espíritu, su sentido- pueda ser expuesto en el País Vasco. Pues el valor de una obra no estriba en su presencia física, sino en su poder simbólico.