23.4.12

TATTOOS

El arte del tatuaje –si es que podemos hablar de “arte” para referirnos a esta técnica de decoración corporal- vive uno de sus momentos más álgidos: dicen que más de un tercio de los jóvenes estadounidenses menores de treinta años lleva un tatuaje. Pero aunque actualmente los “tattoos” están en boga, éstos han acompañado al ser humano desde tiempos inmemoriales. Prueba de ello es que en un glaciar de los Alpes apareció la momia de un cazador neolítico de 5.200 años de edad que llevaba espalda y rodillas tatuadas. La cultura del tatuaje fue recuperada e introducida de nuevo en occidente por los exploradores ingleses a su regreso de Tahiti allá en 1771, popularizándose especialmente entre los marineros. Después, este medio de expresión permaneció en letargo por muchos lustros hasta que renació con el movimiento hippie en los sesenta; abandonando, eso sí, los motivos marineros para centrarse en diseños más en consonancia con esta época de revolución cultural y social de la juventud.

¿Por qué nos tatuamos? ¿Por qué decoramos nuestra piel con algo que va acompañarnos toda la vida? Moda, rebeldía, extravagancia… necesidad de comunicar algo, de identificarse o de pertenecer a un grupo determinado… Puede haber muchas razones por las que una persona desee decorar su cuerpo con algo indeleble. Pero muchos se preguntan: ¿es el tatuaje un arte en sí, una cultura… o sólo es un producto de consumo? Obviamente esta respuesta dependerá de lo que entendamos por arte. Pues en primer lugar hay que señalar que un medio, o un soporte, no define lo que es arte y lo que no. Y así, de la misma manera que no todo lo que se pinta sobre una tela puede ser considerado como producto artístico, no todo lo que se pinta en nuestra piel – en ese lienzo íntimo nuestro- puede entrar en esa categoría. Ni todo lo que está dibujado o pintado sobre un soporte es, per se, arte. Cuando hablamos de arte, hablamos de ideas, de reflejar nuestra realidad -muchas veces de manera crítica- incluso de crear reflexión en la sociedad. ¿Se consiguen algo de esto con el tatuaje? En la mayoría de las ocasiones, no. Porque tampoco es su finalidad. En nuestras vidas realizamos muchas labores que pueden confundirse con el arte por el medio utilizado: dibujar, pintar, sacar fotos… Pero es la intención con la que se realizan éstas la que le otorgan el carácter de arte. Si no hay una intención de comunicar algo de enjundia, si nos interesa más la forma que el contenido, estaríamos hablando de artesanía, de diseño, de decoración, de moda…

En cualquier caso esa atracción que algunos tienen por grabar en su cuerpo algo que perdure para siempre, es muy similar a la necesidad que muchos artistas tienen por realizar una obra que les sobreviva en el tiempo. Pero la reciente proliferación de lugares en los que se empieza a ofrecer el servicio de borrado de tatuajes nos hace constatar que permanece en nosotros siempre es… el cambio.