16.7.12

NEGRO


Se hace difícil hablar, escribir sobre cultura, con la que está cayendo. La “crisis” lo moja todo. Y su sombra lo oculta todo. Aunque hace tiempo que sabemos que esto no es una crisis, sino una guerra, con su saqueo. Y empieza la cuenta atrás para que todo se privatice en España: la lotería, RENFE,  Sanidad… La cultura no la privatizarán, ¿para qué? Los mejor del pastel no está ahí. Con eliminarla, asunto zanjado.
Poco queda ya para que todo lo que es de todos pase a ser propiedad de unos pocos. Ruina, miseria para muchos, que se quedarán fuera de este sistema. Que serán sacrificados y situados al margen de todo. Ya lo hemos visto hace años en otros países. Tenemos el ejemplo de Argentina. Y otros muchos, los mansos, los obedientes sobrevivirán. Empobrecidos, pero sobrevivirán. El futuro se avecina negro. ¡Así que cómo para hablar de cultura… ¡ Siempre ha sido maquillaje, adorno. Y ahora, más que nunca. Sólo queda producir arte, cultura, para ese uno por ciento de la población que se está comiendo toda la riqueza económica del mundo. Los artistas, como en otros tiempos, tendrán que hacer arte, cultura, para los millonarios. Que cada vez hay más.
En cambio, es buen momento para el circo futbolero, sí. La gente necesita anestesiarse de alguna manera. Mirar para otro lado. Asistir a esa guerra simulada que es el balompié. Una guerra en la que, obviamente, siempre tiene que haber vencedores y vencidos. Y como en toda guerra, de lo que se trata es de vencer, de humillar al contrario, al enemigo. Porque el enemigo nunca tiene razón, nunca hace nada bien y nunca hay que reconocerle ningún mérito. El fútbol no deja de ser una metáfora de este desquiciado, egoísta, mundo en el que vivimos. Por esto tiene tanto predicamento. Y por eso sobrevivirá a cualquier crisis. Es más: se alimenta de ellas.
Me mandaba un mail hace unos días un amigo argentino contestando a un mensaje mío en el que me mostraba muy pesimista sobre el futuro de la cultura en este país nuestro. Cito textualmente su respuesta:
“A no desesperar, que la cultura no muere nunca. Como dice la canción: 'Tantas veces me mataron / Tantas veces me morí / Sin embargo estoy aquí / Resucitando'.
Aquí he visto (de niño) la cultura en la dictadura, con mis padres que eran artistas plásticos. Vi la cultura pasar la guerra de Malvinas. Vi pasar la hiperinflación de año 89 que arrasó con casi todo. Vi pasar la cultura en los 90 en que se vendió todo... El estallido del 2001...
No te desesperes. La cultura nunca depende de los peleles de turno que manejan presupuestos, recortando todo menos sus propios sueldos. 
Hay más cultura en un guiño de ojo, una caña y un par de tapas que en todas las instituciones culturales del mundo.
No te dejes desanimar. Que lo último que te roben estos hijos de puta sea tu estado de ánimo. Los que van a ser más pobres, en todo caso, son ellos, los burócratas papanatas de ocasión. No vos. No la Comunidad.”
Quedémonos con el mensaje de este amigo mío…