17.10.12

TIRAR DEL HILO


Han pasado diez años desde que Artium abrió sus puertas. Con motivo de este aniversario, el museo muestra ahora una selección de sus fondos a través de tres exposiciones interconectadas y construidas de una manera redonda e inteligente bajo un mismo título: “Tirar del hilo”. Aunque cada una de estas muestras se articula sobre su propio discurso, la idea general que las hilvana quiere cubrir todo el sentido del fenómeno del arte, de la creación en su conjunto. El arte actual –nada menos- se quiere explicar a través de la propia colección de Artium. Ahí queda eso. Y, sorpresivamente, nuestro museo ha superado su propio reto –con muchos aciertos y escasos desaciertos- “tirando del hilo” de sus propios recursos: su equipo técnico y su colección. Artium demuestra así que es capaz de realizar un “tour de forcé”, de solucionar lo complejo, dejando constancia de que es un museo hábil, maduro, capaz… y con una excelente materia prima. No dispongo de espacio en esta columna para poder enumerar los numerosos aciertos de este trabajo sinfónico. Prefiero salirme por la tangente y hablar de otras cuestiones que me vinieron –valga la redundancia- al hilo de acudir a la inauguración de “Tirar del hilo”. Pero, antes de ponerme en faena, me gustaría dejar clara una cuestión: Artium nos pone estos días en bandeja de plata la ocasión única de comprender el arte a través de nuestra propia colección. De aprender y de divertirnos. Porque de eso se trata.
Y ya en la tangente: a la inauguración de “Tirar del hilo” asistieron una cantidad ingente de ciudadanos amantes de la cultura y del arte. Las fuerzas vivas de la ciudad -habitualmente despistadas y desunidas- estaban ahí reunidas por el museo. Artium demostró que puede funcionar cual pegamento cultural juntando bajo a un mismo techo a amplios sectores de nuestra ciudad. Pero nuestro museo debería de ser ambicioso no sólo proyectando exposiciones sino incidiendo en la relación con su contexto. Hablo de utilizar ese poder para catalizar, transformar, acercar, defender, difundir la cultura en estos tiempos en los que ésta se muere. Y otra cuestión: a la inauguración acudieron muchos de nuestros representantes políticos. A apretar manos y repartir sonrisas, fundamentalmente. Supongo que por el número elevado de apretones ser dieron cuenta de que el museo funciona. Entonces, ¿por qué no lo apoyan hasta las últimas consecuencias? Un ejemplo: ¿qué hubiera sucedido si las actividades en torno a la Green Capital se hubieran gestionado en colaboración con Artium? Desde luego, se hubieran resuelto de una manera más eficaz e imaginativa. Me viene a la cabeza los 120.000 euros gastados el otro día en la absurda “greenkana”. Unos 250 euros de dinero público gastados en cada participante. ¿Por qué no se apuesta por apoyar proyectos con trayectoria, con continuidad, con futuro, en esta ciudad? Artium pueda aportar mucho a nuestra provincia si se confía firmemente en él