17.11.12

REINMERSIÓN

Contra viento y marea “Inmersiones” -la única actividad pensada para apoyar el arte emergente en el País Vasco que ha sobrevivido al actual debacle de la cultura- arrancó ayer mismo. Recapitulemos: “Inmersiones” fue producto del Proyecto Amarika, ese modelo de gestión asamblearia de la sala Amárica al que Diputación el año pasado renunció apoyar para sumergir a dicha emblemática sala en el pozo del olvido. Desaparecido Amarika, “Inmersiones” intentó desarrollarse bajo el paraguas de Gauekoak, proyecto gestionado también de una manera colectiva y financiado por el Consistorio. Pero enterrado también Gauekoak, “Inmersiones” tenía un futuro poco halagüeño. Buscando apoyos del Gobierno Vasco y de la Fundación 2012, finalmente un grupo motor independiente ha puesto en marcha la edición de este año, que ya es la quinta. Y a través de una convocatoria abierta se han seleccionado a 46 artistas para realizar con ellos tres actividades destinadas a dar a conocer su trabajo, crear redes de complicidad entre ellos, compartir información…

Por problemas de espacio, me centro en explicar la primera de ellas: “Hospitalarios”. “Hospitalarios” tiene la forma de un ciclo de presentaciones de trabajos que se vuelcan en el espacio independiente Zuloa. Ayer pudimos conocer el trabajo de dos fotoperiodistas: Ander Gillenea y Josune Martínez de Albeniz. El tándem ha retratado durante años los resultados más amargos del conflicto vasco. Y hoy mismo podemos sumergirnos en “Tina” un proyecto del artista Peio Izcue. Y durante las siguientes semanas, los jueves y viernes, podremos visitar Zuloa para contactar con otros cuatro artistas más: Gregorio Sánchez, Juan Pablo Orduñez (Mawatres), Juan Ibarrondo & Marta Gil y Ainhoa Ortells.

¿Pero en qué consiste “Hospitalarios”? La sala expositiva se convierte durante toda una jornada en un remedo de residencia temporal de un artista. Durante ese tiempo y en ese lugar el creador recibe al visitante y lo atiende explicándole de manera cercana, divulgativa, todo aquello que quiera transmitirle en relación con su proyecto. Se persigue, por lo tanto, que el espacio entre creador y ciudadano se minimice, se difumine hasta perderse, posibilitando la creación de un lugar y un tiempo común compartido dentro de la sala expositiva. Hablamos de crear un espacio “hospitalario” en el que los creadores se nos presentan como anfitriones y los ciudadanos como huéspedes temporales.

Por otra parte, los miembros del grupo motor de “Inmersiones” han contactado con diversos agentes culturales del País Vasco para acercarles a Zuloa y que participen, como visitantes con criterio, en la actividad. Pues hay que recordar que el principal objetivo de “Inmersiones” es propiciar la necesaria “inmersión” de las gestorías públicas, y del ciudadano, en el entramado de las prácticas contemporáneas que están “bajo la superficie”. Mostrar, en definitiva, esos necesarios procesos de arte y cultura próximos, pero aún “sumergidos”.