6.2.13

MESA

Esto es una sangría: perdemos otro espacio expositivo. La sala expositiva de la Casa de la Cultura echa el cierre. La cuestión es que se van a habilitar dos nuevas áreas en la zona de la planta baja dicha Casa de Cultura – zona antes dedicada a exposiciones- para acoger a las Aulas de la Tercera Edad, antes situadas en la de exposiciones Sala Amárica. Lo curioso del asunto es que precisamente hace once años se cerró Amárica para acoger a las Aulas. Parece ser que en esta ciudad siempre se tapa un cierre de un espacio cultural con el anuncio de la apertura de algo. Como así ha sucedido con el Centro Cultural Montehermoso: en diciembre todo el equipo acabó en la calle, el espacio se queda sin programación pero se anuncia la creación futura del Gasteiz Antzokia en Montehermoso. De seguir a este ritmo los turistas que vengan a esta ciudad interesados por la cultura lo van a tener bastante complicadillo. Las ofertas culturales menguan, decrecen a un ritmo exponencial. Y, obviamente, también estos afecta a los vecinos vitorianos interesados por la cultura. Y produce un efecto negativo en la comunidad de creadores de nuestro territorio que cada vez tiene menos lugares para mostrar sus propuestas. Aunque la escasa respuesta de ésta ante semejante debacle nos hace dudar de que queden por estos lares creadores en activo ya.

Y Bildu reclamaba la puesta en marcha de una Mesa de la Cultura con el sector cultural. Su propuesta recogía también habilitar para los artistas locales algún espacio dentro del edificio que iba a acoger el malogrado proyecto Krea, etc. Se agradecen este tipo de proposiciones que surgen del ámbito político, la verdad, pero es sintomático que, en este caso también, la comunidad artística no diga ni “mu”. Por no hablar de la ciudadanía. O por no hablar del resto de grupos políticos.

Sí que sería interesante, positiva, la creación de una Mesa o Consejo de las Artes en nuestro territorio. Pero tenemos que recordar el continuo fracaso de este tipo de iniciativas en nuestra ciudad, no sólo en el ámbito cultural sino en otros. La reciente renuncia de Cuerda en el Consejo Social es significativa. Estos espacios de participación ciudadana han demostrado con el tiempo responder más a una maniobra política dirigida a tener a las fuerzas vivas de la ciudad despistadas, haciéndolas perder el tiempo -teniéndolas entretenidas debatiendo sobre problemáticas dentro de una aula municipal- que en una herramienta real de participación. Son órganos consultivos, no resolutivos. Pero una y otra vez el equipo de gobierno de nuestro Ayuntamiento ha tirado a la papelera cualquier consejo que surge de los diferentes Consejos. No: una Mesa o Consejo de la Artes creado desde el Ayuntamiento no va a servir para nada. Este órgano debería surgir desde la ciudadanía, desde el mundo de la cultura. Desde fuera de las instituciones. Sólo así sería eficaz, generando una opinión independiente que no pueda ser desactivada fácilmente.