26.3.14

GUERRILLA

La semana pasada iba a hablar de una exposición: Muestra Subterránea Underground se titulada. Pero me fue imposible escribir nada, pues sabía cuándo iba a tener lugar ésta pero no sabía dónde. ¿Cómo es posible esto? ¿Chochea Larrimbe?, os preguntaréis. Algo sí, okay, pero la respuesta va por otros derroteros: se trataba de una exposición clandestina que se desarrollaba en un lugar cuya ubicación se mantenía hasta el último momento en secreto. Un lugar que los organizadores tomaban prestado por unas horas. El mismo día de la exposición, los artistas y el público quedaron media hora antes en una taberna. La convocatoria se había lanzado a través de las redes sociales días antes. Desde ahí, desde dicho bar, todos se desplazaron en grupo al lugar de la intervención: la última planta del parking de Artium. Los participantes desplegaron en unos minutos sus obras en las paredes del aparcamiento. Algunos llevaron fotografías, otros dibujos, cuadros… incluso hubo una persona que desplegó una instalación. Sobre unas cajas de cartón se improvisaron unas mesas para organizar un pequeño lunch. La muestra se inauguró. Reinaba un ambiente distendido, festivo. Todos, público, artistas, unidos por la complicidad que surge al pergeñar algo clandestino. Realmente lo peor que hubiera podido suceder es que les intentasen multar por ocupar sin permiso un espacio. Pero, si hubiese habido cualquier problema con la fuerzas de seguridad, la cuestión se hubiese solucionado retirando las obras. De ahí la previa recomendación a los participantes de que trajesen aportaciones que se pudiesen realizar ahí mismo, o que fuesen efímeras.

Cerca de cien personas participaron en esta actividad. Al cabo de un par de horas, los creadores recogieron sus obras y la muestra quedó clausurada.
Más allá de la calidad, coherencia, temática de la exposición – se echaba en falta un hilo conductor, una temática que más allá del espacio físico elegido hilvanase las obras entre sí –, lo interesante del asunto fue el formato utilizado. Denominado guerrilla gallery. ¿Qué es una guerrilla gallery? Existe un manual disponible en internet que explica perfectamente el concepto: “Una guerrilla gallery es una galería o exposición temporal en un espacio público: una valla, una pared o en cualquier otro espacio desocupado (o no) de la ciudad. Una galería o exposición de guerrilla debe ser cuidadosamente coordinada, preparada y publicitada. En ella las obras se expondrán de forma similar a como se haría en una galería o exposición tradicional. Si es posible se pintarán las paredes de blanco, se colgarán las obras, y se imprimirán y colocarán las cartelas informativas. Se publicitará la inauguración con la idea de que asistan cientos de personas. Se servirán refrescos e incluso se puede escuchar música de fondo. Pero por supuesto, no se trata de una galería o exposición tradicional…” Es este un formato muy interesante para una ciudad cuya carestía de espacios expositivos es alarmante.