9.3.14

INSULTARTE

“Insultarte” es un “portal de denuncia de convocatorias, bases de festivales, y otras propuestas que precarizan a creadores y productores culturales. En busca de unas condiciones dignas para los trabajadores de la cultura. Consejos e ideas para creadores-artistas y organizadores-convocantes”. En “Insultarte”, por ejemplo, se cuentan casos reales de fotorreporteros que han visto, sin su consentimiento, sus fotografías publicadas en periódicos Y sin cobrar un solo euro. Sí, un riesgo que se corre al colgar fotos en “la nube” es que cualquiera puede acceder a ellas y apropiárselas. Pero que alguien use el trabajo de otro sin su permiso, y, además, con fines comerciales es de juzgado de guardia. También en “Insultarte” aparecen casos de artistas que exponen su obra en galerías de arte “de pago”. Les cobran un dinero por exponer en su espacio (de quinientos a mil euros) y de las ventas, si las hay, dichas galerías se llevan un porcentaje (entre un treinta y un cincuenta por ciento). Por no hablar de ferias en las que los artistas pagan por el alquiler del stand, ellos mismos tienen que colgar sus obras, aportar el propio mobiliario, los organizadores no se hacen cargo en el caso de que haya robos, etc. Leyendo en este blog todos estos casos, uno se percata de que en ningún otro sector productivo se producen abusos tan descarados como en el de la cultura y el arte. Porque que alguien me diga si existe un caso en el que un trabajador tenga que pagar por trabajar. Imagínense, por ejemplo, a una zapatería publicando un anuncio así: “Buscamos a un empleado que quiera vender zapatos. El empleado tiene que aportar los zapatos. Le cobramos mil euros al mes por el uso de la tienda. El mobiliario corre de su cuenta. De las ventas de los zapatos nos llevamos un cuarenta por ciento del PVP”. Sería un tanto absurdo, ¿no? Pues estas cosas son el pan de cada día en el mundo de la cultura y del arte. En este blog podemos ver también casos en los que a los artistas se les pide que trabajen gratuitamente. En ese sentido, el consejo que nos ofrecen los de “Insultarte”, son obvios: “Debes cobrar por dar una conferencia, por exponer o enseñar tu trabajo (a no ser que quieras voluntariamente apoyar una iniciativa particular). Cobra por tus habilidades. Ten en cuenta que en un evento en el que todos cobran (los que organizan, los que trabajan limpiando, los técnicos, etc.) tú también debes cobrar si tus contenidos se están visualizando o exponiendo. Tu trabajo es una parte esencial del evento.”

Nada de lo publicado en “Insultarte” nos toma por sorpresa. En el fondo lo que hacen los artistas no se entiende socialmente como “trabajo”. Se toma como un “hobbie”. Pero lo que clama al cielo es la cantidad de gente que se aprovecha de ese “hobbie”. Porque que se construyan empresas privadas y públicas levantadas en torno al quehacer de los artistas, explotándoles, aprovechándose de ellos… tiene tela.