8.3.14

INTENTONA

Lo intentaron… y se estrellaron. El mundo del arte en España celebró el 14 de febrero- día de los enamorados- en el Auditorio del Museo Reina Sofía la primera gala de los premios Reconocimiento Arte Contemporáneo 2013 (RAC). Detrás de ellos, como impulsores, estaban el Instituto de Arte Contemporáneo (IAC), la Asociación de Coleccionistas 9915 y la Asociación de Mujeres en las Artes Visuales (MAV). Eligieron el formato de gala en un afán por emular la mediática entrega de los premios Goya: alfombra roja, “photo call”, actuaciones musicales, presentadores con un guión pretendidamente chistoso. Pero que resultó vulgar. Salpicado de frases tan tópicas como “¿Qué es el Arte? Morirte de frío”, “Para ser un gran artista tienes que estar muerto…”, “A mí lo que me gustan son las Inmaculadas de Murillo”, “Si Botticelli viviese trabajaría para el Vogue”… Nadie se reía. El desatino fue de tal calado que en la sala parte de los asistentes empezaron a gritar “¡Fuera! ¡Fuera!” Miguel Cereceda, presidente del IAC, declaraba que la finalidad del evento era otorgar mayor visibilidad nacional e internacional a los profesionales que trabajan en el mundo del arte contemporáneo en España y, por otra parte, acercarlo al gran público. Pero la gran fiesta no funcionó. Pinchó por todos los lados. El formato “show” no era el adecuado, pero claro, también hay que saber poner en marcha una gala. Y se presupone que el mundo del arte es creativo, imaginativo, novedoso, sorpresivo, inteligente…

Miguel Cereceda ha dimitido, pues las críticas hacia la entrega de “los Goyas del arte” fueron despiadadas. Una decisión que le honra. Porque en este país nadie dimite por nada ni por nadie. “Es cierto que la gala ha sido bochornosa, y que yo mismo —principal promotor y propulsor de la misma— era el primer avergonzado con aquellos estúpidos diálogos sin gracia, aquellas necias alusiones al arte contemporáneo y aquellos torpes ejercicios de “street art”. Pero una de mis obsesiones con este asunto era que el evento alcanzase repercusión mediática, y la productora de televisión a la que encargamos el evento nos insistió en que, si queríamos repercusión mediática, teníamos que contar con una estructura mediática y con personajes mediáticos. Ese fue uno de los motivos por los que acepté, en contra del criterio de mi propia Junta Directiva y en contra de la opinión de MAV y en contra también de la opinión de todos los tweeteros y blogueros, que la Gala fuera presentada como una especie de vodevil…” escribía Cereceda en su muro de Facebook. La verdad es que la gala ya estaba sentenciada a muerte días antes de que ésta se desarrollara, pues las redes sociales bramaban de indignación contra un evento que iba ofrecer al televidente un modelo de cultura “banal y espectacularizado que no queremos para el arte”.

Acercar el arte al gran público es fundamental. Pero no a cualquier precio. No existen atajos. Es la lección que muchos habrán aprendido de la entrega de los premios RAC.