31.5.14

ATENAS

Hablaba la semana pasada del Círculo Vitoriano aprovechando la ocasión de que esta institución ha sobrevivido ya a 150 inviernos vitorianos. Y acababa mi columna con un “continuará”. Como lo prometido es deuda, y más si es por escrito, prosigo con algunos apuntes relacionados con la historia de esta anciana institución. Apuntes que nos sirven también como excusa para abocetar brevemente la vida cultural de la Vitoria de antaño.
“Decía ayer” que el Círculo fue una entidad fundada por liberales. Unos liberales acomodados, pues ya en el siglo XIX contaban en su sede con telégrafo, calefacción central y agua caliente. Pedro Morales en su libro “Adiós Vitoria”, opina sobre sus fundadores: “Su liberalismo pretendía ser anticlerical. Pero vivía adaptado a las prácticas y hábitos religiosos arraigados en la ciudad. Apenas le quedaba sitio para poner una vela al demonio. Nuestros liberales se casaban por la Iglesia. Enterraban a sus muertos en lugar sagrado. Llevaban a bautizar a los recién nacidos. Cuando crecían, los educaban cristianamente. Los colegios de pago regentados por frailes y monjas tuvieron gran aceptación”.
En cualquier caso, la Vitoria de aquellos días destacaba sobre otras ciudades españolas por la notabilidad de sus personajes e instituciones. Hablamos de personalidades de la vida política y académica como Mateo de Moraza, Fermín Herrán, Manuel Iradier o Ricardo Becerro de Bengoa. La Sociedad Bascongada de Amigos del País –sociedad, que casualmente ha tenido durante años su sede alavesa en un local del Círculo Vitoriano- puso en marcha en Gasteiz la Escuela de Dibujo. La Academia de Bellas Artes fue su sucesora, donde se formaron artistas de la talla de Fernando de Amárica y Díaz de Olano, que fue a su vez el cimiento de la actual Escuela de Artes y Oficios. Una escuela que fue construida gracias a aportaciones públicas y privadas. Ahí también el Círculo puso su granito de arena. Todo ello sumado a una serie de mejoras económicas y sociales contribuyó a que Vitoria viviera un momento cultural de gran esplendor hasta el punto de que de puertas afuera algunos la clasificarían durante años como la “Atenas del norte”. Ahora, posiblemente, nos llamarían la “Zimbabue del Norte”.
En 1930, según apunta en el libro “Historia de Álava” del escritor Antonio Ribera, suceden hechos importantes en Vitoria. Por ejemplo, el Deportivo Alavés asciende a primera división (30 de marzo). Se proyecta la primera película sonora en Vitoria con un fracaso técnico notable (26 de abril). Y una conferencia de Don Miguel de Unamuno provoca una grave crisis interna…. en el Círculo Vitoriano (24 de septiembre). La cuestión es que varios socios monárquicos consideraron la charla como un acto político. Alegaron que la Sociedad estaba influida por partidarios de ideas republicanas. Y se dieron de baja. Los monárquicos escindidos fundaron la Peña Vitoriana.
Y una vez más, me quedo sin espacio. Así que la próxima semana proseguiré.

Continuará…