5.10.14

SABIO

He estado releyendo “Historia del tiempo” de Hawking. Me puse con ello mordido por la curiosidad. Una curiosidad reavivada por haber leído hace semanas en los periódicos “made in spain” varias declaraciones suyas un tanto incendiarias. Pues fue en septiembre cuando Hawking nos visitó acudiendo al festival “Starmus” de Tenerife y por lo tanto su figura suscitó el interés de los medios nacionales. “Starmus” es un mestizo festival que combina ciencia, arte y música de una manera espectacular. Entendiendo “espectacular” como aquello que tiene carácter de espectáculo y no con el sentido que los usamos cuando nos referimos a algo “super guay”. Que también. Porque, según los organizadores, este “festi” es “una experiencia astronómica y artística de primer nivel que cambiará para siempre tu vida y la forma en la que percibes tu lugar en el universo”. En fin, que cualquier evento que tenga ese propósito, bienvenido sea. Hay que ser ambicioso en la vida. Y tener sentido de humor. Pues bien, en ese marco festivalero el científico postrado en su silla de ruedas subía al escenario mientras gigantescos altavoces expelían música cañera al tiempo que en una pantalla gigante se proyectaban primeros planos de su rostro y, a su vez, cientos de personas le aplaudían y le acribillaban a fotos. Como si fuera una gran estrella del rock. Y ahí, una vez más, Hawking hablada de sus asuntos: del fin del mundo y de la inexistencia de Dios. O más bien de que el universo no necesita de un Dios para existir. Mientras algunos -por poner un ejemplo cercano- se preocupan por pergeñar una tortilla de patatas gigante con el ánimo de salir reseñados en el Guinness a la vez que otros muchos se preocupan de si la factura del tortillazo es abultada o no y todos ellos se pasan así meses discutiendo, desperdiciando páginas de papel de los periódicos, otros pocos se interrogan sobre el origen del cosmos. Pero bueno, quizá la tortilla esa sea una representación del espacio-tiempo circular del que hablan los físicos y no una mera mezcla de huevo más patata y el debate pueda tener interés para el mundo. De no ser así, supongo que en el Guinness también saldrá publicado el debate más cutre de la historia con lo que al final podremos hacer doblete en esa erudita publicación.

Pero al grano, que me desvío: he vuelto a leer “Historia del tiempo”. Y vuelvo a no comprender nada. Bueno, algo pillo: que nunca en mi vida llegaré a entender el origen ni fin del universo. Pero creo que Hawking lo conseguirá. Confío en él. Tiene un cerebro privilegiado. Quizá porque se haya atrapado en un cuerpo que le aprisiona y por ello necesita expansión. Entiendo que él entiende. Y que el tapabocas de “será su opinión…” utilizado en muchísimas ocasiones por multitud de gente para referirse a los instruidos cuando comunican sus ideas no es válido. Pues, amigos, existen personas en este mundo que saben más que nosotros. Que pueden elevar el pensamiento humano. Sea en arte o ciencia. Y hay que reconocerlo.