18.11.14

MARCA EUSKADI

Algo deben de tener en común el arte y el deporte cuando desde el oficialismo se tiende a empaquetar a ambos ámbitos bajo un mismo sello: Ministerio de Educación Cultura y Deportes o Departamento de Cultura y Deportes, por poner dos ejemplos. Y es que arte y deporte son medios universales de socialización, de creación de identidad colectiva y de intercambio cultural. Medios que traspasan todas las fronteras. Sin olvidar que arte y deporte sirven para formar a las personas sobre unos valores que la sociedad considera cardinales para formar al ciudadano: esfuerzo, superación personal… Aunque debemos de tener en cuenta un significativo pero: ambas actividades –arte y deporte- sufren una continua devaluación al perder su esencia entre ese enorme entramado de intereses que se constituyen en torno a ellas. Hablando en plata: acaba primando el negocio y nos olvidamos de que ambos ámbitos deberían funcionar como un valioso pegamento social cargado de valores.

En cualquier caso, en contadas ocasiones ambos ámbitos se interrelacionan. Los casos de hibridación arte-deporte no se suelen dar. Por eso es interesante toparse con proyectos en los que esta mezcolanza existe. Es el caso de Marca Euskadi. Una iniciativa –que se inaugura hoy en Montehemoso- orquestada por Nerea Lekuona en la que arte y deporte se entrelazan para cuestionar la idea de marca aplicada a ámbitos territoriales. Pues es ésta una iniciativa en la que, irónicamente, se juega con la polisemia de la palabra “marca”: por una parte se habla de la imagen exportable de un país y, por otra, del mejor resultado obtenido en la práctica de un deporte de competición. En ambas acepciones hablamos de pugna, de lucha, ya que para que un país imponga su marca -venda su seña de identidad con el propósito de seducir a los turistas- deberá imponerse a las marcas de otros países.

Son muchos los proyectos oficiales que buscan generar una idea prefijada de identidad territorial, de marca, interesándose por la utilización del patrimonio cultural de un territorio en aras de vender imagen de país. La idea de marca se genera, por lo tanto, desde la política de un Estado. ¿Pero qué sucede cuando proponemos a una serie de creadores -afincados en el País Vasco- que pergeñen una marca, su marca, sobre Euskadi y que la plasmen sobre un tronco, elemento éste utilizado en varias modalidades del Herri Kirolak? Se generarán otras narrativas, obviamente, distintas a las oficiales.

No deja de ser ésta una incitación a desviar la mirada hacia aquello que nos rodea y que la mayoría de las veces no coincide con las miradas que se lanzan desde la oficialidad. Una incitación pergeñada por ocho creadores cercanos: la escultora Anabel Quincoces, los diseñadores gráficos Iñaki Saldías, Zigor Samaniego y Puy San Martín, el artista Javier Hernández Landazabal, el diseñador y fotógrafo Miguel Ángel Herrera, la diseñadora de moda Succubus y la activista, y comisaria de la muestra, Nerea Lekuona.