25.12.14

RE(IN)SISTENCIA

Una canción de “Potato” -la mítica banda alavesa de reggae- proclama: “Todavía hay quien resiste, resiste, resiste, resiste. En Vitoria-Gasteiz donde hacen la ley capital artificial de un país singular. Todavía hay quien resiste tras largos años de asedio fuera las caras tristes, ¡sí! ya conocéis el infierno…” Y el otro día arrancaba en Gasteiz la séptima edición del programa de arte emergente vasco “Inmersiones” bajo el lema “Re(in)sistencia”. Este programa resiste, por lo tanto, a la debacle de la cultura en nuestro territorio. Una cultura abandonada a su suerte por unas instituciones a las que sólo le interesan los festejos, los festivales, las tortillas de patata gigantes y todo lo que favorezca la evasión entre la ciudadanía. Cuestión ésta que ni tal mal, si también se preocuparan de promover la culturización de la gente. Eso sí: invirtiendo lo mismo que gastan en cretinizarla, sería lo equitativo.

Las artes visuales lo tienen matarile: los museos no tienen saldo para comprar arte; el gobierno no habilita una digna ley de mecenazgo que apoye a todo aquel que quiera adquirir obra; los apoyos públicos a la compra de productos culturales – a través de bonos, descuentos…- tocan el libro y la música, pero no el arte; los músicos, los teatreros, pueden cobrar una entrada por un “bolo” aunque lo pergeñen en una tasca, pero si un artista expone en un garito el dueño le invitará como mucho a una “birra”. La cuestión es que se presupone que los artistas viven de la venta de obra, pero muy pocos son los ciudadanos que hoy en día adquieren un original.

Los creadores plásticos pueden vivir de todo menos de su arte, en definitiva. De seguir por este camino pronto se cerrarán las facultades de bellas artes y los museos servirán en un futuro muy próximo para mostrar aquellos productos que en años, siglos anteriores, perpetraban unas personas llamadas artistas. Personas que acabaron desapareciendo porque a nadie le importaba un carajo su trabajo.

En cualquier caso, un grupo de ellos, de artistas, se han juntado una vez más para poner en marcha “Inmersiones”. Hablamos de una actividad cuya finalidad es visualizar a los nuevos creadores vascos. Creadores que estos días se reúnen bajo varios formatos (un congreso y una batería de micro-exposiciones, fundamentalmente) para dar a conocer sus trabajos a otros artistas, a los gestores culturales que se acerquen y a la ciudadanía en general. No existe ninguna actividad similar a “Inmersiones” en Euskadi. Y eso que el presupuesto para poner en marcha algo así es similar a una exposición de medio formato. En esta ocasión “Inmersiones” ha conseguido ponerse en marcha gracias a recursos económicos aportados por media docena de asociaciones e instituciones. Muchos patrocinadores para conseguir cuatro “perras”. Y cada vez, esta labor, la de la búsqueda de financiación es más difícil. Quizá “Inmersiones” tenga que convertirse en un fatuo festival para conseguir más apoyos y menos “resistencia” institucional