19.6.15

CAGARTE

Hace ya unas semanas el historietista Álvarez Rabo presentó en Artium su último trabajo: “Compendio Analítico Gliscromorfo ARTE (CAGARTE)”. Compendio humorístico éste que tiene —inten-cionalmente, no es algo gratuito— una estética muy similar a la de un catálogo de arte: gran grosor, tapa dura cuadrada, portada minimalista… en la que el autor va al grano estampando este resumen de lo que encontraremos en su interior: “Ensayo gráfico anartístico sobre el mundo del arte creado por Álvarez Rabo por culpa de Andy Pestillejo, director (pronto subdirector) del Museo de Arte Contemporáneo HARTIUM”. Esta publicación ha sido editada por el propio museo Artium y, en resumidas cuentas, el autor se mofa de la mano que le da de comer. Esto es, del propio sistema del arte. Siguiendo la estela, por lo tanto, de dos trabajos historietísticos de intencionalidad similar y pergeñados de manera pareja: con el apoyo del propio mundo del arte que se critica. Es el caso de “Hartos de arte”, un cómic editado también en Gasteiz por el Departamento de Cultura de la Diputación en 2009. Contó con colaboraciones de historietistas de la “factoría TMEO”. El segundo precedente de “Gagarte” fue realizado por una historietista —y crítica de arte— colaboradora esporádica del TMEO: Mery Cuesta. Nos referimos a la trágica, pero hilarante, historieta “Caída y auge de Antxón Amorrortu”. En ella se narran las peripecias de un artista mediocre que, a base de todo tipo de triquiñuelas, consigue exponer en la Dokumenta de Kassel, subiendo hasta la cima del sistema del arte. Pero llegar ahí le supone perder su alma cual Dorian Gray. Mery desarrolló este trabajo durante doce entregas que se publicaron en 2008 en el Facebook de Antxón. Posteriormente, Iguapop Gallery publicó la serie en un volumen. Rabo ha obrado de manera similar con “Cagarte”: ha abordado su álbum también por entregas. Entregas que se han podido leer en el Facebook de Artium antes de ser recogidas en papel. Pero la diferencia sustancial entre ambos trabajos está en el plano de contenidos. O artístico. Pues el cómic de Mery cuenta con una trama bien articulada que crea expectación empujándonos hacia su funesto final. Mientras que el cómic de Rabo se construye con la suma de diversas anécdotas tópicas —algunas más afortunadas que otras— pero sin que su débil trama consiga hilvanarlas y dotarlas de empaque. Y así avanzar entre las doscientas páginas de este superficial álbum se nos hace una tarea, en ocasiones, un tanto ardua, aunque a veces nos topamos con “gags” que nos remiten a esos geniales trabajos de su mejor época publicados todos ellos por el TMEO: “Historias raberas” (1993), “Consejos sexuales” (1996), “Hasta el rabo” (2001) y “Consejos sexuales de Álvarez Rabo (2)” (2003). Ojalá volviera Rabo a tomarse en serio el humor...

En cualquier caso, el prólogo de “Cagarte” escrito por el crítico Fernando Castro no tiene desperdicio. Contiene más chufla crítica —y más sustancia— que el propio cómic prologado.