18.1.16

ESTITXU

Que los Estados tienen que ocuparse de promover la creación y la cultura es un hecho que queda recogido en todas las Constituciones de todos los países democráticos habidos y por haber. En la italiana se dice: "la República promoverá el desarrollo de la cultura y de la investigación científica y técnica". En la Constitución portuguesa podemos leer: "la creación (…) así como la innovación tecnológica se incentivarán y apoyarán por el Estado". Y en la Constitución española las referencias a la cultura son múltiples: “corresponde a los poderes públicos (...) facilitar la participación de todos los ciudadanos en la vida cultural”, “los poderes públicos promoverán las condiciones para la participación libre y eficaz de la juventud en el desarrollo (...) cultural.”
Es un hecho que desde hace un par de siglos la ciudadanía ha delegado en sus instituciones públicas la labor de apoyar la cultura. “Que de la cultura se ocupen nuestros responsables políticos”, pensamos. Pero antes de que se pusieran en marcha los primeros sistemas democráticos existían personas, familias, estamentos, organismos privados… que ejercían esa labor de apoyo a las artes que ahora le exigimos a las instituciones. Nos referimos a los mecenas. Pero, ¡cuidado!, éstos aún no han desaparecido. Existen. Y son muy necesarios. Nos referimos a ciertos individuos amantes del arte que por motivos desinteresados apoyan en la medida de sus posibilidades económicas a los artistas. ¿Cómo? Dándoles trabajo. Obtienen a cambio un goce, un placer personal al ejercer esta labor de micro mecenazgo.

Por ejemplo, en el bar Estitxu situado en la calle Pintorería de nuestra ciudad, su propietario -conocido por el apodo de Intxo- lleva más de diez años realizando todos los martes una serie de actividades culturales: conciertos, monólogos teatrales, recitales de poesía (los llamados Poetry Slam), presentación de libros… Por ahí han pasado músicos de la talla de Santiago Felú, Ángel Celada, Mikel Izal o el guitarrista Pedro Andrea que, por cierto, realizó en el Estitxu uno de sus primeros conciertos. También se han dado cita en Estitxu monologistas como Kike Loyola, Gorka Aguinagalde o Joango Monago. Carlos Zuazo, Pedro Pastor, One Day, Yliana Labrada, Xavi Rizzo, Daniel Hare… han sido cantautores que se han dejado ver por este pequeño nido cultural. Y bandas de música como Steamboat, Tobacco Road, Siroko Ska, Water&Close, Gaucho… han actuado en el Estitxu.
La idea de Intxo es mover emociones en su bar, dice. La de sus clientes y las suyas. Compartir emociones, por lo tanto. Un placer compartido. En muchas ocasiones lo que recauda en barra no le llega para cubrir los honorarios de los artistas. O de los futuros artistas, pues en estos años han pasado por el local también grupos musicales conformados por quinceañeros.


Sería fundamental que hubiera muchos más Intxos en todas las ciudades. ¿Cómo se consigue eso? Quizá eso sí que sea una labor de nuestras instituciones. Una labor educativa.