7.1.16

TALA

Si la cultura es generadora de sociedad –porque, sobre todo, gracias a ella nos formamos una identidad individual y colectiva- los recortes de los presupuestos públicos en el ámbito cultural son también recortes sociales. Y en Vitoria-Gasteiz y Álava la cultura ha sufrido estos últimos años unos tijeretazos de aúpa. Fue el anterior gobierno, el del PP, el que se encargó de liderar su tala reduciéndolos un cincuenta por ciento cuando la media en la comunidad autónoma vasca no sobrepasaba el quince. Y cuando el descenso de las partidas globales de todo el gasto público no había llegado a superar ese porcentaje. Es decir: en los otros territorios vascos los recortes en cultura han sido proporcionales a los practicados en otras áreas. Pero aquí esto no ha sido así. Queda patente el castigo que ha sufrido nuestra cultura este lustro. ¿Por qué? Habría que preguntarles a los anteriores equipos de gobierno de nuestro territorio. O a los actuales. Pues revisando los borradores de los presupuestos que se están actualmente debatiendo y aceptando tanto en el Gobierno Vasco, como en nuestro Ayuntamiento y Diputación vemos que se sigue talando la cultura de Álava. Se podrían haber preocupado de revertir el daño causado, pero no: perseveran en el agravio. El esfuerzo cultural continúa disminuyendo aquí. Pero, para para hacernos una idea: ¿cuánto supone éste en la comunidad vasca? Los tres ayuntamientos invierten una media de un siete por ciento en cultura, no llega al tres en el caso de las diputaciones y en el caso del Gobierno Vasco hablaríamos de menos de un uno por ciento. Es decir: recortar en cultura en aras de sanear las cuentas públicas es simplemente absurdo. Es "el chocolate al loro".


Lo que no es aceptable es que los equipos de gobierno actuales no se preocupen por reparar el daño causado a nuestra cultura. El otro día pudimos escuchar al viceconsejero del Gobierno Vasco declarar que la cultura de Álava es la gran olvidada. Tiene narices que este señor simplemente constate un hecho y no hable de ponerle remedio. ¿Cómo? Aplicando cierta paridad territorial en sus presupuestos. Podrán decir -y lo hacen- que tanto Vizcaya como Guipúzcoa tienen más equipamientos culturales y hacia allá van el grueso de los dineros, pero en Álava hay proyectos interesantes que no tienen la espectacularidad de un Guggenheim o del reciente Centro Cultural Tabakalera de Donostia mas no por ello dejan de ser fundamentales para nuestro ecosistema cultural y social. Es más: precisamente por ser menos pirotécnicos son más interesantes. Ya estamos cansados de infraestructuras agigantadas buscando ser emblemáticas y que se acaban convirtiendo en agujeros negros fagotizadores de los dineros públicos destinados a la cultura y que, además, no abonan el tejido local. Si éstas se ponen en marcha con el fin de atraer turistas y con ello dividendos para los hoteles, restaurantes y taxistas, que se costeen desde los departamentos de promoción económica y no desde los de cultura.