30.5.16

MUNDO PEOR

Estos días se está desarrollando una serie de actividades en el barrio de Errekaleor. Si es que a estas alturas podemos tildarlo de “barrio”. 
Hagamos memoria: Errekaleor se crea con el fin de alojar a parte de los trabajadores que llegan a Gasteiz en los años sesenta. Por entonces nuestra ciudad tenía una urgente necesidad de mano de obra pues muchas empresas se habían establecido aquí. En aquella época, en sólo una década, Vitoria duplica su peso humano: de setenta mil almas pasa a contar con ciento cuarenta mil. Para acomodar a las nuevos vecinos se tuvieron que crear con premura barrios como Errekaleor. El Obispado de Vitoria se encarga del diseño de esta barriada bautizándola como Mundo mejor. Acogió a 190 familias, contando con un centro social, escuela, iglesia y centro cívico.  
Pero en plena orgía urbanística -año 2002- nuestro Consistorio -con un Alfonso Alonso al frente- resuelve desmantelar el barrio entero. Su idea era prolongar Salburua hacia el sur. Con esa idea pone en marcha un Plan Renove, canjeando viviendas a los residentes de la zona. Durante este proceso se fueron cerrando paulatinamente los servicios del barrio: la iglesia, la parada de autobús, el frontón, cine… Con la idea de “motivar” a los vecinos para que abandonaran su barrio. Muchos de ellos, contrarios al realojo, crearon la Plataforma de Afectados de Errekaleor. La cuestión es que numerosos “errekalienses” de toda la vida, gente mayor la mayoría, veían como eran traslados a diferentes barrios de la ciudad, separándolos entre sí.  No dejaba de ser una comunidad –una gran familia- que, de repente, era dispersada. Errekaleor era como un bonito dibujo que la institución quería borrar. Como si nunca hubiese existido.
Pero en ese proceso, la burbuja inmobiliaria pincha y el Ayuntamiento abandona su plan de derribo. Un servidor en 2010, antes de que esto suceda, pone en marcha una serie de actividades para llamar la atención sobre lo que ahí está sucediendo: entre otras actuaciones, organizo una excursión al barrio y, al poco, una carrera popular que arranca en las puertas del Museo Artium y que, obviamente, termina en la entrada de Mundo mejor. Un cross que tiene su meta dibujada en un espacio que va a desaparecer. Pero estos actos simbólicos, obviamente, no sirven de nada. Sólo, quizá, como acto catársico para algunos vecinos que participan en la carrera y que rompen a llorar al atravesar esa línea de meta sin ningún futuro.

La historia no acaba ahí. En 2013 un grupo de estudiantes se interesan por el abandonado barrio. Y así acuerdan con los cuatro supervivientes de la vecindad la cesión de un portal e impulsan -bajo el nombre Errekaleor Bizirik- un proyecto integral de autogestión para darle nueva vida al barrio: reabren el cine, habilitan el Frontón, reforman como pueden algunas viviendas, plantan una huerta y ponen en marcha una programación cultural pensada para la ciudadanía. Hay que visitar el barrio, por lo tanto. Colaborar así en insuflarle vida.