7.12.16

PLANTÓN

Hace unos días, un grupo de colectivos alaveses dedicados a la cultura se reunía en Artium bajo este lema: “El valor de la cultura y la creatividad como sistemas de transformación". Lo paradójico es que el objetivo general de la propuesta estribaba en la puesta en valor del ecosistema cultural y creativo de Álava por medio del intercambio de experiencias entre las diversas instituciones públicas y los agentes culturales participantes. Y digo “paradójico” porque ese intercambio no pudo darse: las susodichas instituciones no acudieron. Aunque en la convocatoria previa aparecían como colaboradores de la activad y, además, estaban invitados a participar, nadie de la cultura pública acudió al encuentro. No estaban, por lo tanto, quienes tenían que estar… y escuchar. Y así, no acudió ningún miembro de nuestra diputación. Ni de nuestro Ayuntamiento. Ni del  Gobierno Vasco. En ese sentido el encuentro sólo sirvió para que los colectivos se dieran mimos entre ellos. Llueve, por lo tanto, sobre mojado. Y sí: la cita sirvió para patentizar el estado de nuestro ecosistema cultural: en el mar del olvido de nuestras instituciones. Todo lo que no puedan rentabilizar mediáticamente, no les interesa. Todo lo que no les sirva para cazar votos, tampoco.

La pena es lo que nos perdemos como comunidad: un sector que podría generar riqueza económica, además de plusvalía cultural y social, se asfixia bajo el inmovilismo institucional. Obviamente esta circunstancia no es casual. Aunque tampoco se puede delimitar sólo a nuestro territorio, según datos del Gobierno Vasco, Álava es una provincia intensamente deficitaria en agentes, industrias… culturales. A nuestra gobernanza no le preocupa generar cultura. O la que genera es totalmente interesada. Sólo si hay un retorno en votos les motiva. Por lo tanto, no es cultura sino propaganda. Y así directamente apoyan al millonario vitoriano Querejeta, que a través del fútbol y del baloncesto les consigue votantes. Por eso le han ayudado a hacerse rico, obviamente. Él pone el circo para paliar la falta de pan.

Pero nuestros colectivos culturales siguen trabajando.  Y a la cita del “plantón institucional” acudió Carlos Muñoz del proyecto de Mapeo del ecosistema cultural de Laudio. Xabier de SOS Lamuza, también de Laudio, vino para presentar un plan de recuperación de unos edificios en desuso del siglo XIX para usos culturales del pueblo. Plan el que llevan cuatro años trabajando. 
Ekain Jiménez de Mahaia habló de los propósitos de este colectivo que reúne a más 300 agentes culturales de Álava: conseguir reconocimiento social de la cultura, becas y ayudas para agentes culturales y un largo etcétera. 
Natxo Rodriguez presentó ZAS Espazioa, un pequeño centro cultural alternativo del que ya hemos hablado anteriormente en esta sección.
Y Amaia Gabilondo habló de Garaio Sorgingunea, un espacio en Ozaeta que trabaja en pro de la recuperación de artesanías en declive pero que está abierto a propuestas culturales diversas.