20.2.17

GODOT

Este 2017 promete, en nuestro territorio, ser el año de los planes estratégicos de cultura: tanto la Diputación como el Ayuntamiento han comenzado ya a elaborarlos, redactarlos y… a pagarlos. Siguiendo los procesos de rigor, ambos están siendo contrastados con algunos agentes culturales locales. Elegidos a dedo, dicho sea de paso. Y ambos están siendo coordinados por sendas empresas de gestión cultural.

Supone un avance el hecho de que se entienda que nuestra maltrecha cultura necesita de políticas culturales eficaces que la rescaten del agujero en la que se encuentra, esto es: establecer objetivos y elaborar los métodos de actuación para conseguirlos. Pero claro, es de desear que dichos planes se redacten antes de que termine la actual legislatura, no sea que el que venga después, si es de otro color, chafe el plan. También es de rigor que el susodicho se aplique. Que de la teoría lleguemos la práctica. Pues “Obras son amores y no buenas razones”.

Habitualmente los planes estratégicos son genéricos, repletos de buenas y bonitas palabras. Palabras grandilocuentes que son del gusto de nuestros representantes políticos pues con ellas se pueden llenar la boca fácilmente -cual cacahuetes- para soltarlas ante los medios de comunicación.

Nuestra cultura necesita hechos, no planes. Necesita de acciones concretas para salir del bache en el que se encuentra. Necesita concreción: proyectos, programas y acciones que respondan al cómo, cuándo y, sobre todo, al qué: qué recursos se habilitan. Planes elaborados sobre objetivos operativos claramente medibles y evaluables.

Y así vemos con extrema inquietud como ninguna de las propuestas pro-cultura o pro-creación realizada por Mahaia -la Mesa Sectorial de la Cultura en Álava (organismo que reúne a más de trescientos agentes culturales y artísticos de nuestro territorio)- ha sido recogida en los presupuestos para 2017 de nuestra Diputación. Ni por alguno de los grupos que han votado a favor de unos presupuestos que en material de cultura son patentemente deficitarios. Recordemos que Mahaia, ante la situación de grave crisis de desarrollo de nuestro sector cultural, introdujo veinticinco propuestas de enmiendas centradas en recuperar becas, subvenciones y ayudas para el fomento de la cultura. Además de programas destinados al desarrollo del trabajo profesional de los artistas y agentes del ámbito de la cultura para que se ampliaran los actuales, escasamente existentes. Incluso se introdujeron enmiendas para recuperar actuaciones que se realizan en otros Territorios Históricos y que son apoyados por todos los grupos como elementos de desarrollo cultural, social y económico.

La visión estratégica, mola, pero la actuación estratégica mola mucho más. Si las actuaciones no aparecen, será porque que nuestros representantes políticos nos quiere tener entretenidos esperando a ese “Godot estratégico”… mientras la cultura sigue ahí, en la tumba, pero con un niquelado plan estratégico como lápida.