12.11.17

DOLMEN

Se ha descubierto un nuevo dolmen cerca de Gasteiz. A la vuelta de la esquina: en las inmediaciones de Eskalmendi. Una obra de la “edad de piedra”. Edad, dicho sea de paso, que quizá no hemos superado aún pues todavía seguimos tirándonos piedras los unos a los otros a diestro y siniestro. Deporte nacional más popular aún que el balompié. Ojalá estuviéramos ya inmersos en la “edad de las flores”, pero parece ser que nos queda largo trecho evolutivo para llegar a esa utópica era. Aunque siempre nos queda jugar la baza de la fe: creer como los católicos que tendremos mil años de paz con la segunda llegada de Jesucristo a nuestro terrenal planeta. Ya nos lo recordó en su día Fernando Arrabal cuando hace una porrada de años -y totalmente ebrio- anunció en un programa televisivo de Dragó que “el milenarismo va a llegar”. Esto es: mil años de paz, antes del juicio final. Aunque el Gran Wyoming matizaba hace unos días que el milenarismo ya llegó con los “mileuristas”.

Pero retomemos el hilo iniciado: el hallazgo de un nuevo dolmen en Álava. Aunque el megalítico descubrimiento se halla aún en una fase preliminar, la empresa encargada de realizar los trabajos arqueológicos pertinentes ya nos adelanta que, “sería una de las estructuras dolménicas más grandes de toda España y, desde luego, la mayor de Álava”. Ya veremos más adelante si esto es real o simplemente nos lo quieren vender así arrastrados por su espíritu empresarial. Por ahora, 25.000 euros invertidos en destapar el descubrimiento. Dinero que no estará mal empleado, no. Aunque muchos intelectualoides pensarán que es mejor invertir en generar patrimonio presente que desenterrar el pasado. Y que es más productivo crear nuevo patrimonio, el que dejaremos en herencia, que desenterrar el heredado. Pues el patrimonio inmaterial es más importante que el material: una cabeza amueblada, culta, es preferible a una cabeza de piedra. Pero Gasteiz parece añorar el pasado. Quizá porque éste no pone en tela de juicio a nuestro presente. Y así hace unos días veíamos, una vez más, las calles de Gasteiz convertidas en mercado medieval. Del mercado medieval al Xacobeo y “tira porque me toca”. Parece que nos están preparando psicológicamente para asumir la vuelta del feudalismo. El escenario natural en el que nos podemos relacionar entre nosotros, encontrarnos, realizar actividades... se convierte en un mercado en el que los ciudadanos sin capacidad económica quedan excluidos de ese escenario. Si no compras, no existes en la ciudad. Lo que tendrían que apoyar nuestras instituciones es la construcción de un espacio de socialización real y no el crematístico de “tienda ciudad”.

Hemos descubierto un nuevo dolmen. El septuagésimo tercero en Álava. Que no son número si los comparamos con los –agárrense- treinta y cinco mil dólmenes existentes en la península de Corea. Sí: el 40 por ciento de todos los dólmenes del mundo se encuentran en tierras coreanas. Podríamos importar algunos. Nos saldrían más baratos.