11.5.18

LABERINTO


Anualmente la fundación Contemporánea elabora un informe con los hitos culturales del año anterior. No deja de ser algo similar a “los cuarenta principales” trasladados al terreno de las artes. Un ranking de las ciudades y comunidades ordenado según el monto e impacto de ofertas en esta materia. A través de un cuestionario que se envía a casi un millar de especialistas y expertos, se quiere evaluar el latido cultural de los diversos territorios  del  Estado. Y así, según este estudio, el Museo Artium encabeza, junto con el Guggenheim, el latido más fuerte en Euskadi el pasado 2017. Más allá de creerse a raja tabla este informe -que toma en consideración también la evolución de los presupuestos anuales de las instituciones culturales y la huella de la cultura en los medios de comunicación-, sí que es de rigor reconocer que el trabajo de Artium no cae en saco roto más allá de los altos muros de nuestra ciudad. A pesar de los importantes recortes que ha sufrido desde su apertura, contra viento y marea muchas de las propuestas del buque insignia de la cultura alavesa sorprenden por su riesgo y rigor, sin dejarse arrastrar por los fuertes vientos de frivolidad que como un cáncer están minando los ecosistemas culturales de gran parte del mundo.
Y así, estos días, podemos visitar la neurálgica propuesta del artista vitoriano Francisco Ruiz de Infante y de la coreógrafa asturiana Olga Mesa titulada "Carmen // Shakespeare. Presagios del deseo”. Los dos creadores empezaron a trabajar codo a codo en 2006 en Estrasburgo, en el contexto de un taller creativo. De aquel encuentro nació este montaje intencionadamente laberíntico –como las neblinas y desórdenes del estremecimiento amoroso– conformado por las diversas instalaciones y videoinstalaciones que inundan más de 1.500 metros cuadrados de Artium. Un trabajo que se nos  presenta como una especie de obra de arte total, incitando al espectador a sumergirse en un estado de desasosiego permanente mientras deambula por la inmensa instalación. Un diálogo y una confrontación entre dos artistas –un hombre y una mujer- que surgen a partir de los dos personajes –también hombre y mujer- reflejados en su título: Carmen y Shakespeare. La muestra nos presenta, en resumen, la pasión contenida en la ópera Carmen de Bizet entrelazándose con los sonetos de amor de Shakespeare.
La inquietante exposición no deja de ser un viaje iniciático pues los diversos espacios, imágenes, textos, proyecciones, instrumentos, sonidos, objetos… nos obligan a deslizarnos por las  tripas de un “laberinto de cacharrerías” preguntándonos que está sucediendo ahí.
Si el amor tiene mucho de locura, la experiencia que vamos a vivir en Artium adentrándonos en esta mestiza muestra parece el fruto de la locura también. Locura que, como el amor, no debe asustarnos, pues que no deja de ser una ruptura de nuestros límites, un exilio de nuestra normalidad cotidiana.